LA INNOVACIÓN COMO PARTE DE LA DOCENCIA:
UNA TAREA MARAVILLOSA
POR: SUSANA DIRCIO GILES
La importancia de reconocer al docente como actor principal en el cambio es un objetivo por el que vale la pena luchar, para así lograr la escuela que queremos. Sin embargo, confundimos el crecimiento del docente dentro de la escuela con el crecimiento del personal como conjunto. Es decir, hablamos de innovar estrategias, de la actualización de un maestro pero para hacerlo un primer objetivo que nos trazamos es el egoísmo, mantenemos o buscamos completar una institución (es importante tener una escuela con maestros suficientes para atender grupos, pero también tenemos que preocuparnos por actualizarnos como parte de una planta docente), dejamos de lado otras necesidades e intereses docentes como las mismas estrategias de innovación a las que se pretenden complementar o suplantar (Fullan, 1990; Little, 1990).
Cuando se pretende organizar talleres para el mejoramiento de estrategias y fortalecer el quehacer docente nos encontramos con programas cerrados, o peor aún caemos en el error que las iniciativas especificas y los talleres puntuales nos parecen atractivos y prácticos porque no traen complicaciones y tienen la ventaja de tener un valor curricular, pero al final solo queda en una constancia donde queda escrito nuestro nombre pero no nos ayudó a crecer como docentes frente a grupo.
Ahora bien, si buscamos el desarrollo del personal en su conjunto tenemos que fortalecer y partir de iniciativas que adaptan la forma de algo que se hace a los docentes, no con ellos ni, menos aun, por ellos.
Se debe dejar de lado las llamadas innovaciones de “moda” que se implementan a la ligera; pues, si el personal solo se innova por tener a la mano rendimientos impresos en una hoja que avalan sus múltiples talleres de actualización pueden impedir que los docentes hagan lo que saben y encierran la responsabilidad del desarrollo curricular en la oficina del distrito escolar.
Para poder innovarnos y que dicha actualización sea acertada y bien manejada tenernos que tomar en cuenta nuestras intenciones como docentes, olvidarnos primero que el docente es una acumulación de habilidades técnicas, un conjunto de procedimientos ni una serie de cosas que pueden aprender de él. La docencia es mucho más que habilidades y técnicas, la docencia es también algo moral. Los maestros se cuentan entre las influencias más importantes en la vida y el desarrollo de muchos niños. Además debemos tener en claro que la docencia es una profesión ética, y tiene sentido para aquellos que realmente la ejercen.
Maestros: si realmente quieren innovarse, actualizarse y aprender no quiten de su mente ni por un instante que el aprendizaje no se lleva a cabo en una sola dirección, de la investigación a la docencia, es un respetuoso proceso de doble vía.
Busquemos verdaderas alternativas de cambios, aprender para poder mejorar. Recuerden que las mayores satisfacciones de la enseñanza escolar sobre todo en primaria no se encuentran en la remuneración, el prestigio o la promoción, sino en las compensaciones psicológicas de la docencia, como lo llamó Lortie (1975).
La docencia es una tarea maravillosa. En lo personal el mejor regalo que he recibido en los últimos días ha sido el inmenso placer de escuchar a mis alumnos leer sus primeras letras o frases…